La XV edición del festival Musika-Música se celebra este fin de semana en Bilbao, dispuesta a superar su poblado palmarés

Superar los 30.000 espectadores en las últimas convocatorias de forma holgada es una costumbre del festival bilbaíno Musika-Música,que emula así a su modelo, «La Follee Journée» de Nantes, del que se ha emancipado defendiendo una programación con personalidad propia. Mantiene la estructura y espíritu del mismo modo que hacen los festivales hermanos de Tokio, Río de Janeiro y Varsovia.

La actual edición se inauguró ayer tarde y se clausurará mañana domingo a la noche. En total habrán actuado unos noventa intérpretes, muchos de ellos orquestas y grupos instrumentales, lo que implica cientos de músicos, además de otros muchos procedentes de conservatorios que toman como escenario los espacios comunes del Palacio Euskalduna. Los 75 conciertos se venden a precios populares, desde 6 a 10 euros.

La característica principal de Musika-Música es su carácter temático al centrar cada edición en una época, estilo o compositor concreto. Las obras de Bach y Haendel dominan la programación de este año y a ellos hacen referencia las seis salas del Euskalduna, bautizadas con nombres de referencia, desde Jorge l, Rúspoli o Anna Magdalena, al Príncipe Leopoldo, Brandemburgo o el Collegium Musicum de Leipzig. En todas suena simultáneamente la música de dos compositores habituados a rondar la «pole position» en cualquiera de las listas que regularmente se publican sobre las tendencias o consumo musical.

En realidad, Bach y Haendel son la síntesis de un fenómenoque va más lejos y que ensalza la música barroca como repertorio de referencia. Si este fin de semana, en el Eusko Tran, en el Bilbobus, ante el «pintxo» o paseando por Bilbao, es fácil escuchar discusiones sobre si es preferible escuchar una u otra música, este o aquel intérprete, una expectativa similar acontece en Madrid ante el «Universo barroco» (cndm.mcu.es/cicIo/universo-barroco) del CNDM, convertido en una cita ineludible en el Auditorio Nacional de Música de la capital.

La estructura es muy distinta a la bilbaína, pues a lo largo del curso se ordenan doce conciertos de carácter camerístico y siete representaciones en versión de concierto que proponen un acercamiento al mundo del drama barroco, fundamentalmente a la ópera que actúa como referencia en una programación que pivota sobre obras de Steffani, Purcell, los ya mencionados Bach y Haendel, además de Veracini y Vivaldi.

El éxito de la música barroca

Pero, ¿por qué triunfa la música barroca? Las razones son varias pero todas ponen en valor un repertorio que aquilata el viejo propósito de la unidad de sentimiento. El concepto es mucho más rico en sus significados de lo que a primera vista pudiera parecer, pero en su esencia viene a explicar la sofisticada inmediatez de unidades musicales construidas sobre un único afecto.

El caso de Bach es paradigmático, pues la singular perfección de su arquitectura debe mucho a un continuo rítmico que mira directamente a la cadencia final, a una pulsación que asimila los latidos del corazón, una armonía que cimenta ordenadamente la estructura, un devenir melódico que busca la variedad en el adorno, además de una voluntad poética que relaciona determinadas figuras musicales con conceptos retóricos.

Otras músicas vendrán más tarde capaces de ensalzar la convulsión, la incertidumbre y la inestabilidad. Ninguna capaz de evocar la satisfactoria continuidad que la música barroca produce en el oyente.

Fuente: ABC

 

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