Nuevo concierto del ciclo de la Real Academia Galega de Belas Artes a beneficio de organizaciones humanitarias

La Real Academia Galega de Belas Artes celebró el jueves en su sede de A Coruña un nuevo concierto de su ciclo a beneficio de organizaciones humanitarias, Caritas Diocesana en esta ocasión. La violinista Deborah Gonsalves y la pianista Alicia González Permuy interpretaron la Sonata en sol menor para violín y piano, L 140, de Claude Debussy y la Sonata en si menor, P 110, de Otorino Respighi.

Este programa reunía el atractivo de escuchar en un mismo concierto dos obras tan cercanas en el tiempo –ambas fueron escritas en 1917- como diferentes en su estilo. La sonata de Debussy, una de las obras maestras del músico francés -casi su testamento musical- fue estrenada por el propio autor en la que habría de ser su última actuación en público. La de Respighi es una joya poco conocida del autor de la célebre Trilogía Romana de poemas sinfónicos y 1917 supone un momento clave en su creatividad.

Sobre el estrado del salón de actos del histórico Real Consulado del Mar –sede de la Academia de Nosa Señora do Rosario- Gonsalves y González Permuy mostraron un sonido siempre bien empastado, una más que notable precisión rítmica y una brillante recreación de los climas sonoros tan diferentes exigida por ambas partituras. ElAndante espressivo de la obra de Debussy estuvo lleno de una levedad tocada por la gracia y fue el centro gravitatorio de una versión llena de poesía. La peculiar luminosidad de la música de esta pequeña maravilla y su personalísimo carácter sonoro y textural devino en manos de ambas intérpretes en una bella conjunción de espíritu y sentidos.

La Sonata de Respighi fue el adecuado contraste. La pasión sonora que contienen sus pentagramas fue brillantemente transmitida a esa reunión casi íntima que es el público que asiste a estos conciertos. Gonsalves y González Permuy mostraron todo el poderío sonoro de Respighi con gran claridad, un buen equilibrio entre ambos instrumentos y una gama dinámica muy bien matizada. Todo ello tuvo por resultado la manifestación sonora de todo el sentimiento y la fuerza expresiva contenidos en la escritura del compositor italiano.

Fuente: El País

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