• Filipinas se incauta de una ‘Marquesa de Santa Cruz’ que había salido del mercado en 1985 sin que se supiera su suntuoso destino: la casa de la viuda del dictador filipino

 

El retrato de la Marquesa de Santa Cruz que guardaba Imelda Marcos.

El retrato de la Marquesa de Santa Cruz que guardaba Imelda Marcos.

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Las marquesas de santa Cruz son mujeres azarosas; tanto la que reposa tranquila desde 1986 en el museo del Prado como la que ha aparecido en Manila han llevado una vida de descocadas hasta que han sentado la cabeza. De la primera se dice que salió de España bajo la orden del general Francisco Franco para ser regalada a Hitler en la conferencia de Hendaya por la esvástica que lleva grabada en el instrumento musical. Lord Wimborne la compró, con malas artes, en 1981 y España tuvo que pagar seis millones de dólares (4.8 millones de euros al cambio de hoy) para que la pícara y culta aristócrata Joaquina Téllez-Girón y Pimentel (1781-1851) volviese a casa, de donde había salido sin el permiso de exportación necesario para bienes culturales de este calibre.

La segunda versión del retrato de la marquesa, título conseguido por matrimonio, es más sencilla que la primera; la mujer va menos engalanada y hay menos ornamentos a su alrededor. Joaquina va descalza aunque el instrumento musical sí contiene la esvástica pintada en la primera y vinculada al nazismo a partir de la década de 1930. Incluso se han alzado voces sobre la autenticidad del segundo retrato de la marquesa, a quien Francisco de Goya conocía desde pequeña.

Esta segunda versión estaba desaparecida desde 1978, cuando el County Museum of Art de Los Ángeles la vendió a través de la galería Marlborough de Londres a un comprador entonces anónimo. Eran los años en los que Imelda Marcos (hoy, de 85 años) era la primera dama de Filipinas, la esposa del dictador Ferdinand Marcos (en el Gobierno de 1965 a 1985). Conocida por almacenar miles de pares de zapatos, aglutinó también una pinacoteca en la que estaba tumbada la marquesa española mirando de frente.

El retrato fue propiedad de los descendientes del duque de Wellington hasta 1965, el año que fue adquirido por el museo de Los Ángeles, el cual lo excluyó de sus fondos y de su guía en 1977. Los precios y los motivos de las transacciones comerciales varían según quién los cuenta, no obstante, el periplo de la marquesa errante se detuvo en 1978 en Manila, en casa de la entonces primera dama de aquel país. Allí ha permanecido hasta 2014.

Se sabe ahora que el año pasado el Gobierno filipino incautó bienes de la viuda del ex dictador aduciendo que habían sido adquiridos con dinero público y, por lo tanto, no le correspondían. El retrato de la marquesa de santa Cruz pintado por Francisco de Goya salió de la residencia de Imelda Marcos, descalza como había llegado en 1978 a pesar de que la ex primera dama contaba con una auténtica zapatería en su residencia.

Fuente: Conxa Rodriguez. El Mundo

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