Su montaje sobre el drama de Verdi podrá verse en julio en San Lorenzo de El Escorial

 

El director artistico de los Teatros del Canal, Albert Boadella, en la presentacion de la ópera ‘Don Carlo’, de Verdi en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. / JAIME VILLANUEV

«Para mí es la ópera cumbre, es una catedral musical. He visto Don Carlo tres veces en el extranjero y me cabreaba mucho el libreto, porque esta ópera ha sido nuestra antiembajada. Un rey asesino, la Inquisición, la España oscura… aquella España tenía también mucho color, como las pinturas de Tiziano», cuenta Albert Boadella (Barcelona, 1943), director artístico de los Teatros del Canal, en Madrid. Desde el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial este verano Boadella quiere romper la leyenda negra que ha impedido llevar hasta los pies del monasterio herreriano esta ópera de Verdi. En su montaje no toca ni una nota ni cambia ninguna palabra, pero a través de los gestos quiere desmontar la leyenda negra en torno a Felipe II.

«Lo que quiero es acercarme a la realidad. Mi Don Carlo tiene trazos de locura y crueldad muy relevantes, algo que está más que comprobado por la historia», cuenta el catalán (Barcelona, 1943) que en este caso es director de escena. La guía de Patrimonio Nacional que enseña el monasterio que se alza en lo alto de la colina le da la razón. Don Carlos, hijo de Felipe II y aspirante al trono, tenía problemas psiquiátricos y desequilibrios. «Cuando estudiaba en Alcalá de Henares, don Carlos ordenó a un lacayo que se comiera un par de zapatos porque no estaban bien limpios. También, durante una persecución a una dama, se abrió la cabeza y tuvieron que trepanarle el cerebro. Felipe II tenía claro que su hijo no podía reinar», explica la guía, mientras muestra el mausoleo de don Carlos, que está en una estancia aledaña al Panteón de los Reyes del monasterio.

En esta versión, el atormentado rol de Don Carlo recaerá en José Bros. El tenor dice que siempre le ha dado a su voz lo que le ha pedido en cada momento, y ahora ha llegado el turno de este polémico personaje de la historia española. «Este Don Carlo llega en un momento muy dulce, en el que tengo una madurez no solo vocal, sino también personal». El cantante elige estudiar solo tres papeles por año para poder dedicarse en cuerpo y alma a aprenderlos bien, y destaca que Boadella quería que hubiera meses de ensayos con los cantantes. Pero las giras y las agendas lo hacen imposible, por lo que el director de escena se ha inventado un método: «Para mí es muy importante la interpretación física de los cantantes, pero no puedo tenerlos los dos meses mínimo que los necesito. Así que he usado a actores jóvenes que se han aprendido los textos y hacen playbackcon la gesticulación de los personajes. Una vez logrado, lo he filmado y lo he enviado a los cantantes para que lo estudien».

Boadella dice que no esperemos de él «inventos ni excentricidades», ya que el montaje tendrá un «vestuario muy auténtico» y una escenografía muy limpia «que no distraiga pero que diferencie los espacios». «En el mundo de la ópera se ha invertido mucho en montajes, hemos subido el PIB de la metalurgia con esas estructuras enormes, pero hemos invertido poco en la interpretación», cuenta Boadella, que solo tiene la gesticulación para darle una vuelta a esteDon Carlo con una música excepcional y un libreto que admite que no le gusta. «El libreto presenta a un Felipe II terrible, pero Verdi,con la música llena de una humanidad extraordinaria al personaje, como cuando se lamenta de que su mujer no lo ama. Parece que aquí libretista y compositor vayan cada uno por su lado».

En el foso —los días 25, 27 y 29 de julio— podrá verse una versión grande de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, una banda tocando entre bambalinas y un coro poderoso que dará empaque a cada uno de los tutti verdianos. En el equipo todos cruzan los dedos para que en julio el estreno sea posible. La leyenda negra no es solo la que refleja la ópera, sino que San Lorenzo lleva años esperando verDon Carlo interpretada en su término municipal. Por causas ajenas y burocráticas, todos los intentos anteriores han fracasado, pero este año no solo aseguran que todo está cerrado, sino que esperan queDon Carlo sea una seña del festival de verano y que se interprete cada julio en la localidad en una versión distinta. La primera será esta de Boadella, y se complementará con actividades paralelas como un curso con historiadores para desmentir toda la leyenda negra que rodea a Felipe II y visitas guiadas al monasterio que arrojen contexto al público antes de ver la ópera.

Fuente: El País

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