El Museo Lázaro Galdiano reivindica a la ahijada y discípula del maestro aragonés con una muestra en la que se exhiben obras atribuidas a ella tras una investigación de sus colecciones

 

Tan solo vivió 29 años (de 1814 a 1843), pero la vida de Rosario Weiss no fue la que le esperaba a priori a una mujer a comienzos del siglo XIX. Artista, independiente, de ideas liberales, nunca se casó. Hija de Leocadia Zorrilla e Isidoro Weiss, es más célebre por haber sido ahijada y discípula de Goya que por su trabajo, aún muy desconocido. Sin embargo, el Museo Lázaro Galdiano de Madridreivindica su figura en una exposición, fruto de la investigación llevada a cabo sobre sus fondos, que ha permitido pasar de 8 dibujos y un álbum con la copia de «Los Caprichos» de Goya a tener 58 obras de Rosario Weiss en su colección. Treinta y siete de ellas se exhiben, hasta el 29 de junio, en sus salas. El comisario, Carlos Sánchez, las ha dividido en varios ámbitos: sus trabajos de formación con Goya en Madrid y Burdeos entre 1821 y 1828 (hay dibujos con trazos de ambos), retratos, copias, litografías y dibujos de moda.

Rosario Weiss, una pionera a la sombra de Goya

MUSEO LÁZARO GALDIANO
«Retrato de Goya», de Rosario Weiss. Burdeos, 1828

El 20 de septiembre de 1843 publicaba Juan Antonio de Rascón una amplísima, y muy elogiosa, necrológica de Rosario Weiss en la «Gaceta de Madrid». Había fallecido prematuramente a causa de una infección intestinal. Rezaba así:«En la flor de su edad, en la época en que más debía haber brillado su ingenio, vino la muerte a arrebatar a España una artista que hubiera sido su gloria; porque si tan temprano había llegado a sobresalir en el difícil arte de la pintura, ¿qué no hubiera alcanzado en lo sucesivo?» Exagerado o no, sabemos mucho de su biografía gracias a esta necrológica y al desaparecido José Álvarez Lopera, quien trazó la vida de la joven artista, no exenta de cierto halo romántico. Una especie de Emily Brontë a la española.

Le enseña a dibujar a los 7 años

Rosario Weiss, una pionera a la sombra de Goya

MUSEO LÁZARO GALDIANO
«Retrato de Guillermo Weiss», realizado por su hermana Rosario en 1842

Pese a pertenecer a una familia pudiente, su madre, Leocadia Zorrilla –una mujer atractiva, cultivada, amante de la música y experta amazona–, pasó apuros económicos tras sufrir unos problemas conyugales, incluidas sospechas de infidelidad y denuncias, lo que provocó que acabara como ama de llaves – y más tarde amante– de Goya. Se trasladó con dos de sus hijos (Guillermo y Rosario), primero a la Quinta del Sordo y, después, a su casa en Burdeos. Goya enseñó a dibujar a Rosario cuando ésta apenas tenía 7 años: era una alumna aventajada. Con el tiempo incluso ha habido que ir clarificando autorías confusas entre maestro y discípula.

Goya trata a la niña con mucho afecto, como se aprecia en algunas cartas. Se refiere a ella como «mi Rosario», «la Mariquita» (apelativo familiar) y, en una misiva dirigida a Joaquín María Ferrer, le insta a que la trate «como si fuera hija mía». Algunos lo vieron como una confesión de paternidad. Pero no hay pruebas que lo corroboren. De hecho, no les dejó nada en herencia ni a ella ni a su madre. Tuvieron que pedir ayuda para subsistir a amigos de Goya e incluso al Gobierno francés. En 1833 regresan a Madrid.

Excelente copista

Rosario Weiss, una pionera a la sombra de Goya

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«Figura femenina», de Rosario Weiss

Durante años, Rosario vivió haciendo copias de obras de Velázquez, Murillo, Tiziano, Rubens, Van Dyck… Enturbia su biografíaun asunto espinoso: cuentan que un célebre restaurador (Álvarez Lopera advierte que podía tratarse de Serafín García de la Huerta) le proporcionaba a la joven lienzos antiguos para que hiciera copias que luego él hacía pasar por originales. En 1840 fue nombrada académica de mérito de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y, dos años después, maestra de dibujo de la Reina Isabel II y su hermana, la Infanta Luisa Fernanda.

Formó parte muy activa del Liceo Artístico y Literario de Madrid, donde expuso y se codeó con escritores a los que retrató: Espronceda, Larra, Zorrilla, Mesonero Romanos, el Duque de Rivas…. Entre suspoderosos protectores: Agustín Argüelles, Manuel José Quintana y la condesa de Espoz y Mina. Cuentan con obras de Weiss instituciones como la Biblioteca Nacional, la RAE, la Academia de Bellas Artes (atesora dos de sus lienzos conocidos), el Prado, la Hispanic Society de Nueva York y el Museo de Burdeos.

Fuente: Natividad Pulido. ABC

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