• Ermonela Jaho, Irina Lungu y Venera Gimadieva protagonizan desde este lunes la producción estrella de la Semana de la Ópera en Madrid, que culminará el 8 de mayo con una proyección de la obra de Verdi en el Museo del Prado, el Thyssen y la Plaza de Oriente, entre otros escenarios.

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De izqda. a dcha., Irina Lungu, Ermionela Jaho y Venera Gimadieva, las sopranos que harán de Violetta. J. DEL REAL

Se suele decir que para cantar ‘La Traviata’ hacen falta tres sopranos:una jovial para el primer acto, otra pasional para el segundo y una dramática para el final. La ópera más representada del mundo es también una de las que más exige a las cantantes que quieran ponerse en la voz de Violetta. El Teatro Real presenta a partir de mañana un montaje de la ópera de Verdi con tres mujeres en el papel de la heroína tísica que creó el compositor italiano a partir de la protagonista de ‘La dama de las camelias’, de Alejandro Dumas (hijo), aunque alternándose el rol en cada una de las 16 representaciones y asumiendo el riesgo de un papel del que no todas las intérpretes salen bien paradas.

La versión que lleva a Madrid ya ha pasado por el Liceo de Barcelona, la Scottish Opera de Glasgow y la Welsh National Opera de Cardiff, y está comandada por David McVicar en la dirección escénica y Renato Palumbo como responsable de la parte musical. Durante la presentación del espectáculo, éste señaló que «‘La Traviata’ parece simple, pero es de las óperas más complejas de realizar», ya que está «llena de matices, de psicología y de lecturas».

Esto es lo que, según él, ha multiplicado el éxito de la ópera de Verdi a un nivel exponencial. Un éxito que queda patente en el programa de actos que ha puesto en marcha el Real en torno a su representación. Así, el 8 de mayo, coincidiendo con la celebración en el coliseo madrileño de la Semana de la Ópera (un encuentro con 150 directivos y representantes de los teatros de ópera más importantes del mundo, llegados de 40 países), el montaje se retransmitirá en abierto a través de pantallas gigantes en la Plaza de Oriente, así como en otros espacios culturales de la capital, como elMuseo del Prado, el Thyssen, el Reina Sofía y Matadero Madrid, entre otros, además de en el palco digital del Real.

Palumbo explicó que este despliegue es una buena noticia, porque representa una oposición «a un mundo que está en crisis», un «universo que todavía no está contaminado» por muchos de los males del mundo. «Si somos capaces que, al menos durante un instante, 20 jóvenes dejen de mirar su teléfono móvil, será una victoria», expresó el director italiano.

Para la cantante albanesa Ermonela Jaho, una de las tres violettas, la clave de este papel no radica en el virtuosismo técnico, sino «en la capacidad para transmitir emoción, para hacer una comunicación desde nuestro corazón al corazón del público», algo que, según ella, estaba en la idea original de Verdi. «Si no provocásemos emoción, no seríamos más que robots», subrayó.

Algo parecido aseguró su compañera -que no rival, como señalóJoan Matabosch, director escénico del Real, durante la presentación, tratando de desmontar el estereotipo sobre la rivalidad entre las divas de la ópera- Venera Gimadieva, quien resaltó la diferencia entre los actos para la voz protagonista: «El primero, muy vivaz y alegre;el segundo, lleno de calor humano;y el tercero, en el que hace falta darle el color del sacrificio y la muerte». Por su parte, Irina Lungu, coincidió con sus compañeras en que la voz «necesita muchos matices» para transmitir los sentimientos que desborda la obra.

Francesco Demuro, Antonio Gandía y Teodor Ilincái se alternarán también en el papel de Alfredo Germont, el amado de Violetta. Y Leo Nucci, Juan Jesús Rodríguez y Ángel Ódena, en el de Giorgio, padre de éste.

Fuente: El Mundo

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