El CD ofrece obras litúrgicas de compositores renacentistas como Tomás Luis de Victoria

 

Vista general de la Capilla Sixtina. / ARCHIVO DEL VATICANO

La Capilla Sixtina, obra renacentista de Miguel Ángel y uno de los espacios artísticos más importantes de la historia, ha sido el privilegiado escenario para la grabación de un álbum de música litúrgica. Es la primera vez en que abre sus puertas para la grabación de un CD, realizado en este caso por el coro de la propia capilla y titulado Cantante Domino.

El lugar en el que se celebra el cónclave para elegir al papa y por el que pasan 20.000 visitantes cada día ha creado una atmósfera mágica. Los frescos de Miguel Ángel han rodeado a los 20 adultos y 30 niños miembros del coro de la Capilla Sixtina que han prestado sus voces para el álbum, editado por Deutsche Grammophon, firma especializada en música clásica y que forma parte de la compañíaUniversal Music Group.

Esta es la segunda colaboración entre el coro de la Sixtina y la discográfica, que ya trabajaron juntas en 2014 para el discoHabemus Papam. Pero Cantante Domino es el primer trabajo grabado íntegramente dentro de esta joya del arte. Es un álbum de música poderosa que ha buscado mantener una relación con el maravilloso lugar en el que se ha grabado, como explicó el director del coro de la Capilla Sixtina, Massimo Palombella.

Celebraciones litúrgicas

Los temas, composiciones de autores también renacentistas como Orlando di Lasso (1532- 1594), Tomás Luis de Victoria (1548-1611) y Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525-1594), fueron escritos expresamente para el conocido como coro personal del Papa y son los que se emplean habitualmente en las celebraciones litúrgicas. Recogidas en el disco y grabadas en un escenario inédito, han hecho nacer “un nuevo sonido y un nuevo nivel en la música”, en palabras del presidente de Deutsche Grammophon, Mark Wilkinson.

“La música suena en la Capilla Sixtina con más emoción que nunca y es por la combinación de una acústica única con una atmósfera mágica”, añade.

La grabación del álbum y el trabajo de los coristas permitieron, al menos durante sus numerosos ensayos, que el lugar pudiera reducir el estrépito habitual que causan las continuas visitas de turistas. Rara vez hay en el espacio a la vez menos de 1.500 personas durante el día.

Obra benéfica

Ayer, en el concierto de presentación del disco, el público, que incluía a religiosos, periodistas y músicos profesionales, asistió a un espectáculo que fue más allá de la música y en el que sus ojos pudieron recorrer las obras de Miguel Ángel, Botticelli, Pinturicchio, Perugino o Signorelli mientras se deleitaban con las voces de los coristas.

Una experiencia que, para el prefecto de la Casa Pontificia, Georg Gänswein, es “intensa y delicada” y “abre el camino hacia la belleza y hacia Dios”. El álbum, agregó, “no solo contiene música bella, sino que también busca una evangelización a través del arte. Con este disco, la Capilla Sixtina ha querido comunicar al gran público las vías para abrirse a Dios”.

La iniciativa tiene además una dimensión benéfica. Fue el propio papa Francisco quien pidió cuando le fue presentado el proyecto que los beneficios de la venta de la grabación se destinen a las obras de caridad del propio Vaticano.

Fuente: María Salas. El País

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