El Festival Cervantino integrará en su programa de artes escécnicas el recital de poesía de un Nobel de Química o una danza de robots

 

Jorge Volpi, director del Festival Internacional Cervantino / BERENICE BAUTISTA (AP)

Están citados un premio Nobel de Química y otro de Física. El de Química, Roald Hoffmann, es además poeta y recitará sus “poemas moleculares”. Se proyectarán imágenes tomadas por la NASA en pantallas gigantes, una coreografía pondrá a bailar a un grupo de robots y sonará una sinfonía basada en la vida del padre de la bomba atómica. El Festival Internacional Cervantino de Guanajuato, México, uno de los eventos de las artes escénicas más importantes de América, ha decidido en su 43 edición –del 7 al 25 de octubre– colocar el arte y la ciencia uno enfrente de la otra, como dos patas de la misma mesa.

“Tengo que reconocer que mi pasión por la ciencia y por reunirla con el arte se termina reflejando en la voluntad del festival. Hay una hiper especialización de nuestra época que impide hoy encontrar los contactos que siempre existieron anteriormente”, explica el director del festival, el escritor Jorge Volpi, que ha explorado las intersecciones entre ambas disciplinas en varias de sus obras.

El festival, que tendrá como invitados a Chile, Colombia y Perú y al Estado mexicano de Morelos, no perderá en todo caso de vista ni su canon tradicional ni la incardinación mexicana. Una orquesta barroca interpretará a Vivaldi, sonarán las sinfonías completas de Beethoven con instrumentos de época, se interpretarán entremeses cervantinos y ballet folklórico mexicano.

Pregunta ¿Cómo han integrado los contenidos científicos en el programa?

Respuesta. El desafío siempre es como armar el programa. Habrá dos ejes temáticos, uno más vinculado con reflexiones sobre México y otro en torno a la ciencia y el arte. Estos dos ejes guían la programación, tratando de hacer un equilibrio, pero desde la perspectiva de que la ciencia sea un tamiz que esté sobrevolando. Queremos propiciar un dialogo entre los científicos y los artistas. Tendremos dos premios Nobel y muchos científicos mexicanos y de otros países que estarán dialogando con sus colegas y artistas.

P. ¿Qué puede decir la ciencia de lo bello?

R. Han estado vinculadas hasta hace muy poco. La música durante toda la antigüedad clásica y hasta la edad media se consideraban una derivación de las matemáticas. Así que vamos a hablar de esa parte matemática de la música. Tendremos también muy notables neurocientíficos que van a hablar sobre que ocurre en nuestro cerebro cuando estamos presenciado alguna obra de arte, frente la música, o pintura o teatro. La ciencia sigue teniendo mucho que decir en torno a la apreciación del hecho artístico.

P. ¿Se encontraron con alguna resistencia por parte de artistas o científicos?

R. Justo lo contrario. De la parte científica esperábamos mucho entusiasmo, pero de la parte de los artistas, también descubrimos ese mismo entusiasmo, lo que demuestra que esta separación es mucho más artificial que real.

P. ¿Qué papel jugarán los premios Nobel?

R. Por ejemplo, Roald Hoffmann, Nobel de Química, también es un poeta y dramaturgo muy reconocido, lo que es otra muestra clarísima de los vínculos entre el arte y la ciencia. Nosotros cada aña nombramos a un poeta del cervantino. Este año será Hoffmann. Además de su charla tendremos un recital bilingüe de sus poemas.

P. ¿Qué es la danza de las neuronas?

R. Hemos creado para este a año un espacio nuevo que reunirá muchas actividades que girarán en torno a la ciencia. Muchos talleres, cursos pensados para jóvenes y niños. Por ejemplo, un taller para que los jóvenes creen videojuegos vinculados con la ciencia. Se trata de pensar las actividades como monólogos de científicos en formato de espectáculo, no como conferencias académicas que pueden terminar siendo muy aburridas.

P. ¿Qué presencia tiene tecnología?

R. Tendremos desde músicos que hacen música electrónica con distintas aplicaciones tecnológicas nuevas, hasta el rescate de obras hechas con tecnología más antigua. Tendremos un concierto dedicado a Conlon Nancarrow, el gran compositor estadunidense que vivió en México exiliado muchísimos años y que escribía para un conjunto de pianolas en una época en que no se imaginaba todavía la creación de las computadoras. O tendremos el espectáculo de la coreógrafa española Blanca Li hecho para bailarines y robots.

Fuente: David Marcial Pérez. El País

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